Imagínate que estés acampando con tu familia, todos sentados alrededor de una fogata en medio de un gran bosque: no hay cimientos de concreto ni carrocería andando sobre ruedas. Solo tú en contacto con el mundo natural cuestionándote qué hay detrás de todo eso: por qué las ramas de un pino son así, por qué las alas de una mariposa siempre son iguales. Si las matemáticas están en todas partes al mismo tiempo, ¿será que la naturaleza es dictada por el diseño geométrico?

Existen algunas explicaciones sobre el “diseño” de la naturaleza bajo traducciones numéricas, el “número dorado” o la secuencia de Fibonacci, cuyas propuestas radican en el orden del universo y todo lo que lo forma, de lo pequeño a lo grande, por una proporción divina.

En esta línea, la secuencia de Fibonacci es de gran interés debido a sus características matemáticas únicas. Se le llama “código oculto de la naturaleza” por considerarse un sistema numérico cósmico que se encuentra en todos lados: desde la geometría, álgebra y trigonometría, luego en la naturaleza y hasta el universo. Sigamos descubriendo más sobre ello.

El misticismo de la espiral dorada 

La espiral dorada se basa en la proporción dorada, concepto que ha formado nuestra percepción de equilibrio y proporcionalidad, es una relación matemática con un valor aproximado de 1.618 y se representa con la letra griega fi (φ).

La proporción dorada ha hecho su aparición incluso en las representaciones de la naturaleza hechas por el hombre: el arte. Leonardo Da Vinci, pintor renacentista, empleó la proporción dorada en la Mona Lisa y Miguel Ángel en su pintura La creación de Adán dentro de la Capilla Sixtina. La Gran Mezquita de Cairuán, las pirámides de Giza y el Partenón no se quedan atrás.

La naturaleza de la sucesión de Fibonacci

Es otro fenómeno matemático famoso y consiste en una serie de números descubiertos por Leonardo de Pisa, AKA Fibonacci, que van de 0,1,1,2,3,5,8,13… de estos deriva la ya mencionada proporción áurea representada por fi (Φ,φ), cuya función es expresar la relación entre dos segmentos de una recta y su valor es 1.618.

Si observas la composición de las plantas, flores o frutas, notarás patrones y formas recurrentes. Esta ecuación mística imita tantos patrones naturales, desde el remolino de las semillas de piñón, el arco de una concha de nautilo, hasta el ojo de un huracán y demás ejemplos que podemos mencionar a continuación.

  • Hojas: Las hojas de diferentes tipos de árboles están acomodadas en patrones que contienen dos números Fibonacci. Si empiezas a contar desde cualquier hoja, luego de uno, dos, tres o cinco vueltas en espiral, siempre habrá una hoja alineada con la primera, la cual puede ser la segunda, tercera, quinta, octava o decimotercera.
  • Pétalos: Si cuentas el número de pétalos de una flor como la margarita, coliflor o brócoli, notarás que el total es uno de los números de Fibonacci y que la forma de los pétalos sigue el patrón en espiral.
  • Abejas: Una colonia de abejas tiene a una reina, unos zánganos y un gran número de obreras. Las reinas y las obreras tienen dos progenitores: un zángano y una reina. Pero los zánganos solo tienen uno, ya que nacen de huevos no fecundados. El árbol genealógico de un zángano refleja la serie de Fibonacci, con un padre, dos abuelos, tres bisabuelos, etc.
  • Tormentas: Los huracanes y los tornados siguen la secuencia de Fibonacci. La próxima vez que veas el reporte meteorológico, fíjate en las proporciones de las nubes en espiral cuando anuncien alguna tormenta.
  • Cuerpo humano: El número dorado es usado para dividir las proporciones y medidas del cuerpo humano. Mírate al espejo y observa que la mayoría de las partes del cuerpo siguen una secuencia numérica: 1, 2, 3 y 5. Una nariz, dos ojos, tres secciones por extremidad y cinco dedos por mano. Otro ejemplo es la distancia entre la cabeza y el ombligo y del ombligo al suelo, que es una proporción de 1.618.

¡Y aún hay más! Sin embargo, nos faltaría tiempo para mencionarlas todas: las moléculas del ADN, la cola de un camaleón, los remolinos, las olas del mar, las espirales de las galaxias, ¡en fin! Compártenos las demás que conozcas o se te ocurran.

¿Sabías que…? El día de Fibonacci se celebra cada 23 de noviembre, pues los dígitos “1, 1, 2, 3” forman parte de la secuencia. ¡Cuéntale a todas tus amistades!


Cierre con broche de oro…

Como ya descubriste, la secuencia de Fibonacci tiene una gran presencia en prácticamente todos los ambientes, puede aplicarse para conocer patrones del crecimiento de cualquier ser vivo o incluso en las creaciones humanas. Así que la próxima vez que pasees en el jardín, echa un vistazo a los pétalos y las hojas para encontrar los números de Fibonacci y aprecia las maravillas de las matemáticas en la naturaleza. ¡Diviértete contando!

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